31 jul. 2012

Carlos Cabezas & La Orquesta del Dolor: transformando himnos


Foto * Público Infiel 

A la medianoche del lunes recién pasado, Carlos Cabezas subió al escenario del bar Liguria, junto a La Orquesta del Dolor, compuesta por Edita Rojas en batería, Camilo Salinas en teclados e italiano, Fernando Julio en bajo y coros y Ángelo Pierattini en guitarra. El motivo de la sesión fue Dejá Vù, su nueva producción, consistente en reversiones de himnos presentes en el inconsciente colectivo, como ‘Us and Them’ de Pink Floyd, ‘The Crying Game’ de Geoff Stephens, ‘Hurt’ de Nine Inch Nails y ‘Helter Skelter’ de The Beatles, entre otras.

Pero la travesía comenzó antes. Junto a Julio (Los Bipolares, Inti-Illimani Histórico, Orquesta del Dolor), el compositor seleccionó 12 temas que han marcado su vida desde la adolescencia y decidió presentarlas en diciembre del 2011 en el antiguo edificio del Instituto Chileno – Francés. Aquella sesión fue registrada y es lo que se puede escuchar en el disco, que reprodujo en el tradicional local de Manuel Montt.

Carlos Cabezas es uno de los personajes más inquietos de la escena nacional y lo demuestra al embarcarse en proyectos como éste. Sin embargo, gracias a esa inquietud, deja aspectos muy importantes de lado, como la pronunciación de las palabras, algo que para un músico con tantas horas de vuelo no debiese ser un problema ni tampoco un detalle dejado al azar. Por otra parte, aquel desparpajo que utiliza para seleccionar canciones enormes, también lo utiliza para interpretarlas con soltura y sin las aprensiones que podría tener otro músico. Estamos hablando de covers del tamaño de ‘Love Will Tear Us Apart’, al que, precisamente, despoja de cualquier atavío electrónico y lo reviste de una guitarra y un bombo, casi intentando transformarlo en algo orgánico.

Otras versiones como ‘Us and Them’ y ‘Helter Skelter’ suenan enormes, sobre todo esta última, gracias a la participación de los trombones. A su vez, ‘Sexy Sadie’ no alcanza el nivel de las demás y se dispone casi como un karaoke dentro la lista. ‘The Crying Game’ y ‘Hurt’, sin embargo, se acercan bastante a la esencia de las composiciones y de la interpretación de Cabezas. Más sombrías y cadenciosas, son los puntos altos del disco.

Las canciones fueron reproducidas en el mismo orden en el que fueron grabadas en diciembre pasado, siendo esta nueva sesión una fiel reminiscencia. En general, a pesar de tener buenos arreglos a lo largo de toda la selección, junto con una ejecución impecable de la banda, los puntos débiles se sitúan junto al intérprete. Este permite que su desenfado se transforme en descaro, dejando detalles importantes de lado y, de esta forma, ensuciando el producto final.

Aun así, es un ejercicio válido e interesante. Otro músico que se integra a las filas de aquellos que necesitan comenzar a mirar atrás. A pesar de haberlo hecho con Has Sabido Sufrir, esta es una experiencia distinta. Y es algo aún más seductor de analizar, pensando en que Cabezas se inició en la década del ochenta con un grupo experimental, que utilizaba elementos dispares para crear música. Pues bien, ahora su ojo está situado en agarrar himnos e intentar demostrar que cuando las canciones llegan a ese nivel, es posible apropiárselas, como partes o segmentos de la vida.

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