20 jun. 2011

Jamie Lidell: Completamente expuesto


Foto * Ignacio Gálvez 

Un minimalista salón del Centro Cultural Amanda fue el escenario propuesto para conversar con el inglés. Un momento compartido en el que brotaron temas como la creación de Compass -su último trabajo-, la influencia otorgada por Prince y George Clinton y el silencio de Super Collider, quizás su relación más directa con Chile.
Una sala recubierta de piezas en blanco y negro nos aguardaba. Al sentarnos, el cantante mira unas ediciones antiguas de Extravaganza! Una portada dice abril de 1995, con una foto de Bjork impresa a página completa, al igual que otra de diciembre de 1998, con PJ Harvey de perfil y una expresión que sólo ella logra, con la que derrite, invita e hipnotiza a quién la mire. “Esto es genial, me encantan las revistas antiguas. Éstas me recuerdan mucho a lo que era Melody Maker. El papel, la impresión”, comenta Lidell.
A sus 37 años y con una carrera que supera la década, el inglés se ha transformado en una de las voces más potentes de la música independiente, desde la vereda del soul y la electrónica, dos estilos que ha logrado aunar de forma impecable en cada una de sus producciones. Para él, este camino ha variado con el trote del tiempo. “Han habido cambios. Musicalmente hablando, en un comienzo no ocupaba tanto mi voz como lo hago actualmente. Además, ya entiendo un poco más el negocio, viajando mucho, haciendo tours, lanzando discos. Ahora sé lo que es ir a festivales, sonar en la radio o la televisión. Es una probada de la industria, finalmente. He estado trabajando duro, creando mi música. Lo que no ha cambiado es la pasión por lo que hago, se mantiene firme. Me siento muy afortunado por tener la oportunidad de dedicarme a esto”.
Ha compartido escenarios con Elton John, Duffy, Björk y acompañó a Beck en 2006. Si es por reconocimiento, también llega desde sus pares. Y es esa voz, que acompañada de sonidos clásicos y vanguardistas, la que se ha transformado en el principal instrumento de Lidell, especialmente, en Compass (Warp, 2010). “Creo que los cambios tienen que ver con el tipo de canciones que quiero escribir. Cuando hice Multiply tenía ciertas cosas rondando en mi mente, cosas que quería decir que son muy distintas a lo que me planteo ahora. Deseaba que éste fuera un álbum personal, y qué mas personal que la voz. Es la forma en que deseo expresarme y creo que hay ciertos arreglos e ideas que salen mejor cuando canto. Esta vez quería explorar cosas distintas, tanto en sonidos como en letras, y me mantuve bastante abierto frente a las posibilidades. No quería pensar ‘ah, no puedo hacer esto’. No, todo es posible. Creo que es un buen lugar en el que estoy para componer”, asegura.
“Compass se trató  de tener un momento, sentir algo y atraparlo, tratar de no pensar mucho en ello. De estar abierto  a todas las ideas. Es mi disco más espontáneo, creo”
Entonces, ¿podríamos decir que te sientes cómodo con tu método para crear? -replico-. “Sí, además, fue la oportunidad para trabajar con Beck y otros grandes artistas, entonces la forma en que se dieron las cosas fue distinta a otros álbumes. Cada uno de ellos tiene una historia y un sentimiento diferente. Compass se trató de tener un momento, sentir algo y atraparlo, tratar de no pensar mucho en ello. Es sobre estar abierto a todas las ideas”, y remata: “Es mi disco más espontáneo, creo”.
¿Por qué elegir uno, si puedes tener ambos?
A lo largo  de su discografía, los guiños a grandes del funk y el soul, como George Clinton y Al Green no pasan desapercibidos. Quien desee comprobarlo, puede escuchar cómo ‘Green Light’, canción de Jim ( Warp, 2008), se alza cual ofrenda religiosa al monstruo de la música negra, oriundo de Arkansas.
Así como estas influencias están patentes en la obra de Lidell, hay muchas otras que, al comenzar a desmenuzar, hacemos peligrar el cronograma temporal de la rueda de prensa. “Podríamos estar todo el día hablando de ello, pero se me viene a la cabeza la idea de una rocola. Crecí en los ochentas y escuchaba la música que mi hermana oía. Ella es cinco años mayor que yo, entonces podía costear los discos y tenía un estéreo. No había internet, la radio era una mierda, entonces tenías que conocer a alguien que te mostrara música o tener el dinero para poder hacerlo por ti mismo. Me crié escuchando The Human League, Prince, Erasure. Todo lo que ella escuchara. Crecí con los sonidos electrónicos y máquinas de batería de los ochenta, que finalmente, me hicieron lo que soy. De pronto el espectro musical comenzó a crecer, porque conocí, poco a poco, a las bandas que recomendaban los artistas que seguía. El soul y el noise también son parte de mi identidad. Luego llegó internet y fue más fácil tener un gusto ecléctico. Ahora puedes agarrar cosas de todos lados, entonces tu playlist se vuelve enorme. La forma en que hago música recolecta eso. No soy soul, no soy electrónica, me gusta mezclarlo todo. Es algo bien honesto en realidad, creo, porque te intentan poner en una categoría y eso es difícil porque me gusta todo. Es como ir a un restaurant y decir que un día quieres comer pasta y al siguiente pie, ¿por qué elegir uno si puedes tener ambos?”.
Los créditos de su última obra cuentan con una lista de verdaderas leyendas y jóvenes talentosos, como por ejemplo, James Gadson, percusionista y baterista que ha trabajad con Marvin Gaye y Ray Charles, Chilly Gonzales en el piano, además de Nikka Costa y Leslie Feist en las voces. Como si esto fuera poco, la producción del álbum comenzó de la mano con Beck. “Yo participé en una gira con él en 2006 y lo pasamos muy bien. En febrero de 2009 me sorprendió diciéndome ‘oye, ¿quieres hacer un álbum? estaría muy feliz de colaborar’. Así que empezamos a producir y fue una muy buena experiencia. Fue una partida brillante comenzar a trabajar juntos. La forma de componer de ambos es muy distinta. Él es bastante tradicional, empieza con su guitarra y luego le da esos locos cambios que son su sello distintivo. No es la forma en la que escribo yo. A veces comienzo con la voz, muy lento y tomándome mi tiempo. Pero él era como ‘hey, hagamos una canción entera en un día’ y me hacía pensar que podía, pero tenía mucho en mi mente así que era difícil expresarme cuando estábamos en la misma habitación. Él es de un espíritu muy poderoso. Me costaba tener la confianza de decir quiero hacer esto o aquello. Entonces comencé a trabajar solo, haciendo las canciones que quería hacer. Ahora que ha pasado tiempo, creo que era un proyecto bastante personal, entonces debía concentrarme en mi método. Hacerlo a mi manera. Así que le dije ‘muchísimas gracias, esto ha sido brillante, pero creo que tengo que encargarme de esta experiencia yo mismo’ y así lo hice”.
Pero luego de aquellas sesiones, de tomar el pulso a su trabajo y direccionarlo, el compositor decidió darle una nueva oportunidad a las colaboraciones. Chris Taylor de Grizzly Bear era el elegido, y dentro del proyecto funcionó como co-productor, bajista y flautista, entre otros instrumentos. “Grizzly Bear es una de mis bandas favoritas. Llegó un momento en que le pregunté a Chris si quería ayudarme y el aceptó. No trabajamos tanto tiempo juntos, porque fue casi al final, pero sí me dio muchas ideas”, reflexiona.
Además de su trabajo solista, Jamie es conocido por Super Collider, un proyecto nacido en 1998 junto al chileno Cristian Vogel, del cual nacieron dos discos. “La verdad es que con Cristian no hablamos mucho actualmente, pero no porque nos llevemos mal, sino porque nuestras vidas cambiaron, hacemos cosas distintas. Él crea música para performances y piezas de arte. Es su trabajo soñado y es muy feliz haciéndolo, así que sería muy difícil que hiciéramos un disco nuevo. Encontrar el tiempo y espacio para ello, es complicado. Además, yo y mi novia nos estamos mudando a una casa en Tennessee, donde tendré un estudio. Eso será interesante. Me haría muy feliz que Cristian pudiese ir y quedarse, hacer una parrillada y crear un disco con él. Cristian es increíble, me encantaría que volvieramos a trabajar juntos. Además, es chileno. Así que imagínate si un día vuelvo con él a Santiago y tocamos”, fantasea. Finalmente, soñar es gratis.
Mayo 2011

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