8 jun. 2012

La Revolución del Vinilo en el CCPLM



Desde del 20 de abril, en la Galería del Diseño, ubicada en el nivel -2 del Centro Cultural Palacio La Moneda (CCPLM), es posible visitar la muestra 'La Revolución del Vinilo', en la que se presentan ejemplares de discos históricos -a estas alturas objetos de culto- de los años sesenta y setenta. En las vitrinas es posible observar carátulas de grupos significativos para la historia de la música popular en Chile, como Inti Illimani, Victor Jara, Los Ángeles Negros, Los Blops, Los Beat 4, Los Mac's, Quilapayún y Violeta Parra, además de algunos volúmenes de otros integrantes del clan, como Isabel y Roberto.

Resulta importante señalar la importancia de la iconografía como un rescate de las corrientes artísticas. En la muestra es posible encontrar obras como Canto para una semilla de Inti Illimani, Isabel Parra y Carmen Bunster, basado en las décimas de Violeta, y cuyo arte fue realizado por Larrea + Albornoz, estudio integrado por los históricos  Vicente Larrea, Antonio Larrea y Luis Albornoz. Además, también fue posible ver una obra de Nemesio Antúnez, el artífice de la portada Tonadas, El Folclore de Chile Vol. IV, de Violeta Parra (Emi Odeon, 1964). El arte de los discos han sido siempre parte del mensaje que se pretende entregar a través de las canciones, y pasar por alto estas piezas gráficas es borrar también parte de la historia del arte popular en Chile. 

Pero ¿qué es lo que hace al vinilo un objeto de culto en estos tiempos? "... el inolvidable crítico Luis Alberto Álvarez me dijo: "No vaya a botar los discos de vinilo. Las grabaciones analógicas de antes eran hechas por artistas. Las digitales las hacen equipos de ingenieros. Por eso decidí guardar los mejores", declaró el escritor y periodista colombiano Juan José Hoyos. La popularidad del formato se enfrenta a la inmediatez y frialdad del mp3, y la adquisición por parte de generaciones más jóvenes puede hablar, a su vez, de aquella resistencia. Una lucha que muchas veces es tildada de moda y snobismo, pero que si se analiza con detención, da cuenta -quizás- de un cansancio en el recambio constante y a velocidad desmedida. En estos tiempos conseguir un disco es pan comido y la forma más cercana de apreciarlos a modo de "objeto" podría ser mantenerlos organizados, con sus nombres y arte en *.jpg correspondientes. Más allá de eso, la cercanía -insisto- como objeto es imposible. Y esto, creo es un punto de inflexión en el debate, porque el ser humano necesita de la materialidad para sentir proximidad. No en el sentido capitalista, sino en el de tener un objeto para darle un valor personal. Si no fuera así, los pueblos precolombinos no hubiesen tenido nunca la necesidad de utilizar arcilla para componer vasijas e instrumentos ceremoniales. En el fondo, creo que es posible manifestar las reflexiones e inspiraciones personales a través de un objeto que fue creado como una forma de expresión artística, por otra persona. Un proceso de identificación en el que algo suma tanto significado personal que los fanáticos lo hacen propio. Que eso se aproveche como la base de un sistema de intercambio económico es otra cosa. 

Luego de tener un esplendoroso catálogo durante los años sesenta y setenta, la dictadura se deshizo de una gran cantidad de grabaciones y maquinaria, junto con el silenciamiento de las compañías a cargo de producirlas. En la actualidad y -hasta hace algún tiempo- la brasileña Polysom se configuraba como la única fábrica de vinilos en toda Latinoamérica, pero el regreso del formato también remeció a Chile y sellos como Quemasucabeza (Caravana, Gepe, Mostro) y Discos Río Bueno ampliaron su catálogo al disco de acetato. Por otra parte, el sello Blow Your Mind adquirió una máquina para fabricar estos discos de forma artesanal abriendo aún más el camino para que otros grupos nacionales puedan acceder a este tipo de publicaciones.

La muestra en el CCPLM, en tanto, es un signo más de aquella urgencia por el rescate, del formato en sí, y de la historia iconográfica del país. Quién sabe lo que suceda con los lanzamientos actuales en 50 años más.

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A continuación una muestra de fotografías de la exposición La Revolución del Vinilo, en el CCPLM.






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