6 jun. 2012

Linda Sjöquist: votos de confianza


Ya se cumplen dos meses de escuchar incesantemente a Linda Sjöquist, una estudiante de letras venezolana que hace un par de años atrás decidió tomar la guitarra. La voz de Linda es lamento puro. Son llantos que resuenan en las murallas de todos los rincones de su natal Maracaibo, pero que en ningún momento resoplan cansancio, muy por el contrario, suena tan doliente que es pura vida y, por lo tanto, resulta enorme. En su disco ...Al cruzar la calle, la compositora se aferra al concepto de vulnerabilidad: en sus letras, en sus instrumentos e incluso en el sonido de objetos de fondo que muestran imperfección, lo que al mismo tiempo funciona casi como un voto de confianza que la cantante entrega a quien la escuche. Hablo de la vulnerabilidad, porque sus historias se basan en sentimientos y situaciones que muchos tildarían de menudeces o infantilismos, de esos que con la edad -supuestamente- se tienden a pasar por alto. Ella da cuenta de ellos como quién decide de forma enardecida buscar un botón dentro de un bosque.

Ser un sujeto sensible, al igual que todo en este mundo, tiene dos caras. Por una parte, se sufre, pero por otra, aquellos que gocen de ese privilegio sin temor al riesgo, reciben mayores recompensas, finalmente. Linda es parte de ese segmento: los valientes que no le temen a mostrar vulnerabilidad. Aquellos que la hacen suya y que, a pesar de cargar con dolores, son capaces de transformarlos en poesía. Una desprovista de luz, pero no por eso intimidante, ya que jamás resulta ajena y, en diferentes niveles, obliga a su auditor a despojarse de las negaciones y enfrentarse a ellas. 


 

2 comentarios:

Maritza Olmos dijo...

La candidez y ternura de la voz de Linda invita a escuchar esas carta de desamor que son el amor mismo

Maritza Olmos dijo...

La candidez y ternura de la voz de Linda invita a escuchar esas carta de desamor que son el amor mismo