29 dic. 2011

Chao dos mil once


Antes que todo, me sorprende lo adelantadas que aparecen publicadas las listas de fin de año y los balances, tanto en medios nacionales como extranjeros. Es como si existiera una competencia entre quienes desean imponer antes que todos a sus favoritos, o la carne fresca que no hay de dejar de observar para la siguiente temporada, casi, como si esto significara mayor credibilidad o grandes réditos para los próximos doce meses. Y digo que me sorprende, porque creo que esa capacidad de recordar, resumir, seleccionar y destacar a conciencia todo lo que uno es capaz de ver en cincuenta y dos semanas, creo que es un don que muy pocos tienen. Yo prefiero demorarme. Mal que mal ¿es un año de nuestras vidas no?

Pues bien, creo que hay una gran cantidad de personas que escriben y hablan sobre música, que terminaron el año algo desilusionadas. Y me parece que son las mismas que creyeron en esa frase que situaba a Chile como "el paraíso del pop". Este año no hubo Menas, ni Gepes, ni dúos como Dënver. Por fortuna, nunca me embaucaron con esa idea, en primera instancia, porque nunca fui alguien que sufriera de ese síndrome exitista, del típico señor que busca al país en el libro del record Guiness, o ve las noticias esperando encontrarse a algún chileno en algún desastre o celebración en algún país lejano. Y bueno, también, porque siempre he tenido la teoría de que somos una nación plagada de pseudo Beatles, cantautores rabiosos y muchos -pero muchos- metaleros.

Yo estoy feliz porque nuestra discoteca nacional se llenó de muchos registros aplaudibles este año (más de cincuenta, por cierto). Estoy conforme porque he podido presenciar el crecimiento de propuestas, como la de Fernando Milagros. Pude notar cómo la vida y sus circunstancias cambian a la gente, sus sonidos y maneras de expresarse, metamorfosis que se escucha latente en el debut en solitario de Colombina Parra. Vi cómo el trabajo hecho a pulso, entre amigos y atreviéndose a nuevas formas de desarrollo les ha dado frutos a Fakuta y Dadalú. Como a través de la honestidad y sin mayor pretensión que se escuche lo que tienes que decir, logres lo que nunca te imaginaste, como lo que le sucedió a Evelyn Cornejo. Me alegra notar en un disco la madurez y serenidad que puede alcanzar un músico, siendo fino y concreto, tal como lo hizo Rodrigo Santis en Caravana. Ver a Ana Tijoux haciéndose cargo -a su manera- de lo que piensa y está viendo a su alrededor, logrando la capacidad de hablar tanto de procesos personales como colectivos.

A mí me gusta lo que vi este 2011 y no espero menos para el año que viene.

Esta es mi selección de discos de los últimos doce meses (no están en orden, no sean nazis):

Flores Como Gatos - Colombina Parra


1 comentarios:

perrojo dijo...

Yo también me hice un listado, para que lo veas :P

http://192.cl/articulos/%C2%A1192-presenta-sus-favoritos-2011/