7 oct. 2011

Me sacaste los choros del canasto #1: Su Nombre Es Joaquín


Al situarnos en nuestro contexto actual, puede tornarse bastante innecesario y añejo hablar acerca de las funciones cumple la televisión en cada uno de los hogares. También sería algo redundante sumergirme en explicaciones y argumentos acerca de lo peligroso que puede llegar a ser este medio y lo efectivo que es, en cuanto a control social y desinformación.

No pretendo hacerlo y llegar al punto de transformarme en un mero panfleto. Pero necesito hablar. Ayer, un poco abrumada por haber estado muchas horas encerrada frente al computador, me dirigí hacia el sofá mientras mi mamá cocinaba. Prendí la tele y con un té en la mano comencé a practicar algo que hace muchos años debió haber sido declarado deporte olímpico: zapping.

Llegué a TVN y estaba comenzando un nuevo capítulo de Su Nombre Es Joaquín, la nueva teleserie nocturna del canal estatal. Hasta ese minuto no sabía de qué se trataba, sólo había visto la paleta publicitaria de Baquedano con Álvaro Rudolphy -el protagonista- con cara de misterioso y tres chiquillas con cara de sobredosis de yumbina a su lado. Me quedé ahí para ver de qué se trataba.

No vi el capítulo anterior, pero este dedicó muchos minutos a hablar del aborto. A medida que iba pasando el tiempo y veía que seguían con el tema, me quedé pegada para ver de qué forma lo abordaban. Lamentablemente, no me llevé ninguna sorpresa.

Cuento corto, Ofelia, una de las mujeres que viven en la secta de Joaquín (sí, una secta) queda embarazada y decide abortar, obviamente, todo bajo un velo de secretismo absoluto. El asunto es que la tipa lo hizo, y el cabecilla de la secta no le proporcionó los antibióticos para tomar de forma posterior al proceso, así que la pobre niña se murió y fue enterrada en el jardín de la casa comunitaria (¿me huele a la secta de Pirque?)

Ok, pero esto es mucho más que un guión predecible. Luego de aquel suceso, la forma en que se configuraron las posiciones de los diversos personajes en torno al tema fue -a mi juicio- lo más irresponsable y reprochable de todo: el rumor se propaga en el pueblo, las señoras tomando el té se escandalizan y dicen cosas del tipo "¿cómo alguien puede ser tan fría para abortar? ¡Qué terrible, mujer por Dios!"  y los vecinos se juntan en la plaza para protestar contra el aborto (como diez pelagatos gritando de forma agónica).

Y como TVN es un canal pluralista, humilde y entusiasta , claramente existió una contraparte: la señora que hizo el aborto. Sí, reprochable, se trataba de un procedimiento ilegal, en pésimas condiciones y todo eso que todos sabemos que es terrible y con lo que no estamos de acuerdo. PERO, este personaje (demonizado de forma obvia), en el momento en el que fue cuestionada respondió: "yo nunca cobro por hacer estas cosas. Si lo hago es porque quiero ayudar a las mujeres. Nunca obligo a nadie a abortar, ella me dijo que estaba completamente segura de hacerlo. Ser madre es algo muy difícil y creo que siempre debe existir una opción".  

¿Qué mejor para controlar la opinión de la masa que la televisión, ahora que la discusión sobre el aborto terapéutico pasó al Senado, sin calificación de urgencia y en el séptimo lugar aguardando las votaciones? No hace falta tener un posgrado en Industria Cultural ni saber resolver ecuaciones Redox para darse cuenta del control que se pretende lograr, a través de métodos de asociación. En palabras simples, los inocentes son pro vida y están espantados sólo con la idea de la interrupción del embarazo y la mala, la culpable, es la única que habla de la importancia de que exista una opción, pero realiza abortos ilegales, así que hay que secarla en la cárcel.

En una nota publicada en El Mercurio, el día 23 de septiembre, la actriz Paola Volpato, una de las protagonistas, declara: "Lo más importante de esta teleserie es que toca temas que están en estos momentos con mucha contingencia (...) Nos parece importante como televisión pública aportar con este tema a la discusión". Bien. Si quieren aportar a la discusión, lo están logrando. Acá estoy discutiendo. Me parece sumamente irresponsable el tratamiento del tema en su teleserie. Si quieren hablar de aborto, con los testículos y los ovarios bien puestos, lo mínimo que pueden hacer es mostrar cada una de las posiciones sin menoscabar una de ellas. Eso es tiranía. Y para tiranos, ya tenemos repleta esa casucha frente a la Plaza de la Constitución.





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