24 jul. 2011

Katerine Gierak: Lisura punzante

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Fotografía * Daniela León 


Katerine y su banda Mademoiselle K visitaron Chile en junio, en el marco de La Fête de la Musique, ciclo realizado por el Centro Cultural Amanda y la Embajada de Francia. Este fue su primer acercamiento con el país. “El primero de muchos”, espera.

No habla español, y aunque tuvo la oportunidad de aprenderlo, eligió estudiar italiano. Ahora dice que se arrepiente, porque no existen muchas ocasiones para utilizarlo. Es extremadamente alta. Llega a una habitación y su impronta se nota: botas, chaqueta de cuero y pelo desgarbado. Pero a pesar de esa faz dura, saluda y se sienta en el sofá con ojos expectantes, como esperando a ver qué le depara su primera visita a Chile.

Katerine Gierak aterrizó en el país junto a su banda para realizar una concierto en el marco de La Fête de la Musique, un festejo que nació en Francia en 1982 para los solsticios de invierno y verano, y que actualmente se celebra en más de cien países. “Ya hemos visitado otros lugares de América Latina, y la verdad es que nos ha sorprendido la respuesta de los países que no son francoparlantes”. Pero la experiencia no terminó acá. Después del show en Centro Cultural Amanda, la agrupación se presentó en el festival Ciudad Emergente, de la ciudad de Buenos Aires. “La verdad es que nunca he tenido una relación directa con Latinoamérica. Me fascina el idioma, como suena, pero no sé hablarlo”, confiesa. Además, a modo de anécdota afirma que luego de leer Tristes Trópicos de Claude Lévi-Strauss -un relato etnográfico del autor durante su experiencia en Brasil entre 1935 y 1938- escribió ‘Sioux’, una canción sobre los indígenas, track diez de su última publicación. “Me llama mucho la atención todo lo que pasa acá. Particularmente, yo soy de izquierda, y a medida que avanzo reafirmo la idea de que el capitalismo es algo asqueroso, que ha provocado mucho daño y bajo ese contexto, creo que es extraordinario que Brasil, siendo un país tan grande y rico, sea gobernado por una persona de izquierda”, declara. “No sé qué es lo que tiene este continente que nos llama tanto la atención a los europeos. Tengo una amiga que vive en Bolivia. Creo que es algo desde el punto de vista humano, la energía”, remata.

Con tres discos bajo el brazo, la banda siempre se ha movido en las arenas del rock, aunque variando intensidades en cada entrega. La diferencia se hace patente entre su debut Ça Me Vexe (EMI, 2006), el rockero Jamais la paix (EMI, 2008) y su último larga duración Jouer Dehors (EMI, 2011), un disco potente, pero al mismo tiempo, de sonidos algo más calmos y tersos. “Ahora quería más melodías, a diferencia del primero, donde deseaba más ruido. Generalmente, cuando termino un álbum, ya sé para dónde voy con el siguiente. En el caso del tercero, el concepto central era, si mañana nos quedamos sin electricidad y estoy sola en la pampa, quiero ser capaz de poder tocar mis canciones sólo con una guitarra”. Instrumento con el que profesa una comunión de años. “Yo fui durante mucho tiempo guitarrista clásica. Componía canciones pero creía que les faltaba energía. Necesitaba que tuvieran más movimiento, que se pudieran bailar también. Entonces compré una eléctrica y la encontré mucho más lúdica, sencilla y divertida. Cuando enciendes el amplificador a todo volumen, el sonido es increíble. Es algo que con la clásica no puedes obtener”.

Además, la inquietud por esa sonoridad punzante llegó de la mano de los discos que escuchaba. “Soy fanática de Radiohead, The Clash y de las bandas inglesas en general. En el tiempo en que comencé a componer, creo que Radiohead me acercó a investigar y descubrir su discografía como ningún otro grupo lo ha hecho. Soy muy asidua a escuchar los singles de las radios, también. Nunca me he limitado a un tipo de música. He mezclado clásica y rock, me he ido nutriendo”, asegura. Por otra parte, Gierak lleva un camino curtido en este mundo desde diferentes esferas. Es compositora, intérprete y durante seis años habitó las aulas de la Sorbonne-París IV, realizando estudios de musicología. Y como oyente, cuenta que no puede despegarse de The Kills, David Bowie y Arcade Fire. “Siento que The Suburbs (Merch, 2010) es música muy actual, además de épico. Creo que traduce por completo el mundo en el que estamos viviendo”.

Katerine es una artista desenmarcada completamente de la chanson. A ella le viene bien el ruido y ese descaro al escribir, junto a su estampa en el escenario, lo comprueban. En sus letras, constantemente presenta cuestionamientos, incluso de su propia sexualidad. “¿Y yo mamá? ¿Mamá?/ En una escala de X a Y/ ¿Quién soy yo?”, se puede escuchar en ‘Maman XY’. Al conocerla, escucharla hablar y verla interpretando con tal fortaleza, da la impresión de que todo importara mucho, pero al mismo tiempo, nada es trascendental ni tan grave como para callar todas aquellas preguntas que rondan día a día en su cabeza.

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