24 jul. 2011

Diego Peralta: La historia en sonidos


Fotografía * Diego Maya

Luego de dos epés, dos álbumes y giras tanto en Chile como Argentina, Diego Peralta estrenó este año la banda sonora original de la película Mejor No Fumes, el primer largometraje dirigido por su hermano, Daniel. Un trabajo entre amigos y familia, que espera ver la luz este año, y del cual ya podemos disfrutar algo importante: sus sonidos.

Fue fácil escoger el lugar en el que nos reuniríamos. Un café céntrico, acogedor, de madera y con mezclas de té preparadas por su dueña. Nada ostentoso ni recargado, aún así memorable. La misma sensación que dejan las canciones de Peralta. Poderosas y sencillas. Hace frío y comienza a anochecer. La luz, poco a poco, se torna muy parecida a la que juega coqueta entremedio del piano y los espejos en el video de ‘Tú’, single de Nadar (2009), su segundo larga duración. Una verdadera obra cinematográfica en la que Peralta se sumerge en melodías y crea atmósferas, dando como resultado diez cortes que forman un solo relato, y que resulta enaltecido con el uso del piano y la fragilidad de la voz del porteño. “Ese video lo dirigió mi hermano, Daniel Peralta”, comenta. El mismo a cargo del guión y dirección de Mejor No Fumes, película rodada en Valparaíso, protagonizada por Tomás Verdejo y cuya banda sonora fue compuesta por Diego. “Él tuvo el guión hecho hace tres o cuatro años y lo dejó reposando. Se animó a sacarla ahora. Fueron tres días de rodaje, de jornadas apretadísimas; bien intensas. Básicamente cumplimos un sueño los dos”, confiesa.

La ópera prima del joven cineasta es una historia que podría ser representada en cualquier parte de Chile, porque habla de procesos íntimos. Fases entrañables que se ven plasmadas también en las canciones, pero
que el puerto sabe cómo otorgarle otro sabor. “Creo que la ciudad en donde uno se desarrolla como persona y como músico es trascendental y se ve representada en las canciones. A mí me gusta mucho Valparaíso y la Quinta Región en general. El mar tiene algo muy poderoso, que engancha. Este es un lugar que entrega una poesía especial que no brinda otra localidad. La película habla mucho de ella, pero no desde esa visión patrimonial. Me tocó representar la historia personal de los personajes con la música. Primero me llegó el guión, con eso empecé a confeccionar algunas ideas, hacia donde iba dirigido el trabajo auditivo y los timbres
sonoros. Una vez que se grabó la película y me llegaron las imágenes, empezó a llegar la información. Fue un trabajo de cuatro meses, lo venía elaborando desde el segundo semestre del año pasado”. Un propósito que se compone de 16 canciones, teniendo las cinco últimas, diversas colaboraciones en la composición y la voz, de Javier Barría, Fernando Mena, Guille Arancibia y Momo Ferreira. 

Para Diego, este proyecto es una deuda pendiente consigo mismo. “Es un trabajo que venía pensado desde hace mucho tiempo. De hecho, Nadar tiene influencias muy directas del cine. De las bandas sonoras que he escuchado a lo largo de toda mi vida, como las de las películas de Burton, Hitchcok o Spielberg, pero también cosas más actuales como Jon Brion. Cuando llegó la hora de crear este disco, pensé en todo eso, en todas las cosas que había visto cuando era más chico, y apenas me llegaron las imágenes, tomé contacto directo, bien intenso, con los actores. Son otros códigos, se maneja otra información. Uno tiene que respetar los diálogos, los tiempos, las pausas y el trabajo relacionado derechamente con el protagonista, ese reencuentro con él mismo. Es la pieza angular, es una responsabilidad bastante grande”.

Como todos los trabajos previos de Peralta, Mejor No Fumes se caracteriza por esa sencillez bien lograda y por conceder una rápida identificación con las situaciones expuestas. “Todo lo que suena está elegido con pinzas. Soy muy perfeccionista en ese sentido, yo creo que tiene que ver con mi trabajo como sonidista. Me gusta mucho la música y el cine. Y ahora tenemos todas las herramientas. Hace veinte años era impensado producir algo de calidad solo. Creo que también la caída de los grandes sellos discográficos, a principios de la década, favoreció el poder hacer tus discos en la casa de manera independiente, bajo la política del DIY, con un sonido que no tiene nada que envidiarle a una disquera tradicional. Así el trabajo sale mucho más honesto. Grabar las cosas cuando tú lo sientas. Cuando quieras hacerlo sin la presión de un estudio de grabación”.

El arte del disco da la sensación de ir de la mano con el relato impuesto por las canciones. Introspectivo y solitario. Como ese momento en que las turbulencias aquejan nuestros viajes y detectamos progresivos estruendos por dentro, mientras afuera sólo hay silencio. “Hay gente que no ha visto la película y le llama mucho la atención el elepé, porque tiene una continuidad, una historia implícita. Esa elaboración de los tracks del álbum, la pensé en el segundo también. Y era un concepto, al igual que acá, como leer un libro con un final”, reflexiona.

Nadar se conjugó como una reafirmación en el oficio. “Fue un trabajo que me llevó a realizar una gira por Argentina. Cuatro presentaciones en Buenos Aires, donde hartos medios se interesaron en cubrir. Eso sí, allá
hay muchos solistas, tocando en muchos lados y por ahí quizás se les hace más difícil que a nosotros. Aún así, la gente está dispuesta a pagar la entrada y el disco. También hice una por varias regiones en Chile, llegué hasta Chiloé”. Asimismo, Mejor No Fumes se configura como el anhelo cumplido, y qué mejor que realizarlo  en familia.

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