23 may. 2013

¿Cien lucas? ¿En serio?


La última cuenta pública de Sebastián Piñera resumió muy bien su gobierno, o al menos las bases en las cuáles este se sustentó. 

En primer lugar, le dio bastante importancia al la relación del ciudadano con el acceso a bienes. "Los asistentes al cine aumentaron de 14 a 20 millones. El número de automóviles vendidos se duplicó. Las conexiones a televisión digital o por cable crecieron en un 23%. Los teléfonos celulares aumentaron en un 50%. El acceso a Internet móvil creció en siete veces. El porcentaje de hogares con conexión a Internet pasó de 38 a 56%. El número de deportistas saltó de dos a tres millones de chilenos. E igualmente tuvimos niveles récord de construcción de viviendas, de ventas del comercio y restaurantes, de asistencia a espectáculos culturales y deportivos y de adquisición de computadores, electrodomésticos y línea blanca". Todo esto en las calles, en las casas y en las almohadas del chileno promedio se traduce en endeudamiento, pero para el gobierno, estos son avances. Son signos de que existe mayor acceso a comodidades, pero a través de la lógica en la cual se ha sustentado el período completo del Presidente, mientras las cifras aumenten, los medios no importan. Cifras, cifras, cifras.

Por otra parte, siguiendo con los números, el Presidente habló al menos 9 veces sobre bonos. El bono para la mujer trabajadora, que ayudará con hasta 34 mil pesos mensuales a 170 mil mujeres, el bono escolar de hasta 50 mil pesos anuales para 200 mil niños con excelente rendimiento escolar, el bono de buen trato a los pacientes para aquellos hospitales que cumplan ciertos estándares, el bono de invierno a los pensionados y también recordó aquel bono para las bodas de oro. 

Pero sin duda, el gran anuncio fue el Bono de Maternidad, a través de un proyecto de ley del tercer hijo que "premiará a todas las parejas que a futuro tengas 3 niños o más. Este bono comenzará con el tercer hijo e irá subiendo a medida que la familia se compromete con la maternidad", aclaró textualmente, el Presidente Piñera. 

Ahí es cuando vemos, una vez más, que todo está mal.

En primer lugar, se habla en todo momento del compromiso de la familia con la maternidad. Desde que somos muy pequeños, nos enseñan que los niños nacen a partir de una madre y un padre y el concepto de parentalidad en todo el discurso está ausente. Si dejamos de lado el postnatal voluntario de los padres, el concepto de dúo, no existe. 

Por otra parte, asegurar un bono de $100.000 pesos por el nacimiento de un tercer hijo, cuando las necesidades de los otros dos que ya nacieron no están resueltas, parece una burla. Es necesario que el Estado asegure garantías en su sistema de cuidado ¿qué pasa con los niños que van a salas cunas hasta los 2 años y luego entran a la educación preescolar a los 4? ¿quién llena ese vacío y cuidado por 2 años mientras los padres deben trabajar? ¿Por qué en vez de entregar una suma tan humillante (igual de humillante que los demás bonos) no aseguran políticas públicas que sean integrales? Por cien mil pesos no me dan ganas de tener hijos, señores políticos. Es más, es vergonzoso siquiera proponer algo así. 

Proponen $100.000 por traer un niño al mundo, cuando estudios han llegado a la conclusión que un hijo ABC1 cuesta 130 millones de pesos desde que nace hasta los 18 años. La clase media gastará una totalidad de 45 millones y aquellos que tengan un ingrso inferior a 350 mil pesos mensuales, desembolsarán 24 millones hasta la mayoría de edad de aquel niño. 

¿Cien lucas? ¿En serio?

Si quieren que la población deje de envejecer para tener más mano de obra, deben asegurar, en primer lugar, la calidad de vida de los padres. Horarios de trabajo decentes, contratos laborales que no sean abusivos, asegurar que el endeudamiento no sea la única vía para acceder a cuestiones básicas como la educación, la salud y la vivienda. Una vez que las necesidades básicas de su población estén cubiertas y la gente pueda descansar en paz, recién es el momento en que estas podrán pensar en tener hijos.

El paso siguiente, es asegurar el cuidado completo de aquellos niños. No un bono. Piensen mejor en modificar, de una vez por todas, el artículo 203 del Código del Trabajo, que estipula a que las empresas con sólo más de 20 trabajadoras contratadas deben costear el uso de sala cuna. Un resquicio legal que lleva a malas y abusadoras prácticas como que incentiva a la contratación de hombres y a pagar menos a las trabajadoras cuando la empresa excede el total de 20 contratadas, por ejemplo. 

Quienes defienden este tipo de medidas aseguran que no son las más relevantes, sino que vienen a acompañar a aquellas que ya se han tomado antes, como las redes de jardines infantiles. Lamento decirles a aquellos defensores, que al ser promulgado como un gran anuncio por parte del gobierno, en la última cuenta pública, si se toma como algo relevante, pues fue lo único presentado respecto al tema.

Basta de ver la calidad de vida de los ciudadanos como un ejercicio de cálculo matemático. Ustedes están encargados de asegurar políticas que, si bien parten de números y estadísticas, están relacionadas con variables mucho más importantes que un simple porcentaje.

Por otra parte, el control sobre el cuerpo de las mujeres por parte del Estado ya es abusivo, a raíz de la inexistencia de políticas de control de natalidad como el aborto o una correcta educación sexual preventiva. ¿Ahora también nos quieren humillar ofreciendo un par de monedas? 

¿Quién quiere tener hijos para que vivan en un mundo así? Yo creo que nadie. 



0 comentarios: