A raíz de un escueto intercambio de opiniones me puse a pensar en algo que, en realidad, pienso casi todos los días. Ya es un cuento viejo y discutido hasta el hartazgo, aquel de la creación de estereotipos femeninos en los medios de comunicación. De cómo se perpetúan aquellos "especializados" para mujeres que creen hacerlo muy bien publicando contenidos sobre la anticoncepción, el aborto, la liberación sexual y los derechos laborales, entre otros. Y claro, está muy bien, pero es algo que también se hacía en los años 70, con mucha más lucidez, aplomo y valentía, creo.
Lo siento mucho, pero el solo hecho de publicar algo en referencia a estos temas no me sirve. Si no hay reflexión, es un saludo a la bandera, con suerte. Creo que hay sitios que no ayudan más que para perpetuar estereotipos asquerosos en cuanto a temáticas importantes, porque se "discuten" desde una perspectiva enraizada en el sistema tradicional. Durante décadas nos han hecho creer que somos cada vez más iguales a los hombres porque podemos hablar de sexo o tomar pastillas anticonceptivas. O a veces nos dicen que somos incluso mejores que los hombres por encargarnos de la casa y a la vez salir a trabajar. Eso es lo que quieren que pensemos, escribamos y publiquemos, porque al final todo ápice de discusión se termina en "déjenlas, están hablando cosas de minas".
Me encantaría que alguna vez se hablara de sexo no porque sea súper choro, o que la homosexualidad no se viera como algo cool. Me gustaría ver que se hablara sobre cómo una imagen natural y sana es mucho más valiosa y atractiva que la última revelación de la moda, una rusa de 14 años talla dos. Mientras sigan pensando que a las mujeres les interesan hablar cosas de minas, nunca, nunca voy a estar de acuerdo con lo que quieran publicar.
Sería hermoso que explicaran por qué está normalizado que tengamos que ganar menos que un par masculino. O que explicaran por qué es necesario comprar determinados productos para subir nuestras autoestimas en vez de arreglar cosas que sí importan, como la capacidad de reflexión. Sería estupendo que me contaran por qué mi sociedad, compuesta por hombres y mujeres, no quiere que yo decida por mi cuerpo, desde el tipo de color de pelo hasta si quiero o no tener un hijo. No me interesa leer mujeres que basan sus artículos en conversaciones de asados de los pololos o maridos. Leerlas es casi tan ofensivo como un electrodoméstico de regalo de cumpleaños.
Les cuento: ninguna mujer es más liberada porque ocupe un vibrador o tenga sexo casual. Ninguna mujer es más moderna porque tiene amigos gay. Ninguna mujer es más mujer si dice que come de todo pero a la hora de comprarse ropa siente culpa y se queda callada. Eso amigas, es lo que nos han hecho creer durante mucho tiempo: sé libre bajo nuestros términos, nuestros productos y nuestras condiciones. Ni más, ni menos.
