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9 ene 2013

Carta abierta a todas las cabras tchoras


A raíz de un escueto intercambio de opiniones me puse a pensar en algo que, en realidad, pienso casi todos los días. Ya es un cuento viejo y discutido hasta el hartazgo, aquel de la creación de estereotipos femeninos en los medios de comunicación. De cómo se perpetúan aquellos "especializados" para mujeres que creen hacerlo muy bien publicando contenidos sobre la anticoncepción, el aborto, la liberación sexual y los derechos laborales, entre otros. Y claro, está muy bien, pero es algo que también se hacía en los años 70, con mucha más lucidez, aplomo y valentía, creo.

Lo siento mucho, pero el solo hecho de publicar algo en referencia a estos temas no me sirve. Si no hay reflexión, es un saludo a la bandera, con suerte. Creo que hay sitios que no ayudan más que para perpetuar estereotipos asquerosos en cuanto a temáticas importantes, porque se "discuten" desde una perspectiva enraizada en el sistema tradicional. Durante décadas nos han hecho creer que somos cada vez más iguales a los hombres porque podemos hablar de sexo o tomar pastillas anticonceptivas. O a veces nos dicen que somos incluso mejores que los hombres por encargarnos de la casa y a la vez salir a trabajar. Eso es lo que quieren que pensemos, escribamos y publiquemos, porque al final todo ápice de discusión se termina en "déjenlas, están hablando cosas de minas". 

Me encantaría que alguna vez se hablara de sexo no porque sea súper choro, o que la homosexualidad no se viera como algo cool. Me gustaría ver que se hablara sobre cómo una imagen natural y sana es mucho más valiosa y atractiva que la última revelación de la moda, una rusa de 14 años talla dos. Mientras sigan pensando que a las mujeres les interesan hablar cosas de minas, nunca, nunca voy a estar de acuerdo con lo que quieran publicar. 

Sería hermoso que explicaran por qué está normalizado que tengamos que ganar menos que un par masculino. O que explicaran por qué es necesario comprar determinados productos para subir nuestras autoestimas en vez de arreglar cosas que sí importan, como la capacidad de reflexión. Sería estupendo que me contaran por qué mi sociedad, compuesta por hombres y mujeres, no quiere que yo decida por mi cuerpo, desde el tipo de color de pelo hasta si quiero o no tener un hijo. No me interesa leer mujeres que basan sus artículos en conversaciones de asados de los pololos o maridos. Leerlas es casi tan ofensivo como un electrodoméstico de regalo de cumpleaños. 

Les cuento: ninguna mujer es más liberada porque ocupe un vibrador o tenga sexo casual. Ninguna mujer es más moderna porque tiene amigos gay. Ninguna mujer es más mujer si dice que come de todo pero a la hora de comprarse ropa siente culpa y se queda callada. Eso amigas, es lo que nos han hecho creer durante mucho tiempo: sé libre bajo nuestros términos, nuestros productos y nuestras condiciones. Ni más, ni menos. 

17 ago 2012

Shock: me entrevistaron en Las 12


Este post es un poco de auto bombo, que me da vergüenza pero lo voy a hacer igual, para contarles que me entrevistaron en Las 12, mi suplemento favorito de Página 12, de Argentina. Les llamó la atención mi web y me preguntaron algunas cosas sobre mi interés por la música hecha por mujeres.
Les recomiendo el suplemento, que sale todos los viernes y también que revisen los demás, como No, Radar y Soy.
Bueno, eso. Me puse contenta. Acá les dejo el link.
Actualizo pronto :)

8 mar 2012

Hay que dejar de temerle al feminismo


Las personas le temen al feminismo. Las propias mujeres le temen. Pasó de ser un concepto relacionado a la igualdad de derechos, a ser sinónimo de misandria, obstinación y aversión a la depilación. Personalmente, no conozco muchas mujeres jóvenes que se llamen a sí mismas feministas, y asumo que sucede no porque no compartan las ideas, sino por temor a ser encasilladas dentro de un estereotipo.

Desde muy pequeña las mujeres me han llamado la atención. Las encuentro raras. Enigmáticas. Pero no ese enigma que trata de vendernos la farmacia de turno para que compremos maquillaje. Yo creo que están compuestas de muchas capas, generadas por su entorno o autoimpuestas y, a veces pienso, que falta mucho por explorar, desde afuera como espectador y también por ellas mismas. Mi definición como feminista -en parte- se relaciona directamente con esto, con descubrir estos misterios. Y hoy, en el día internacional de la mujer, no voy a caer en los clichés de nombrar a cada una de aquellas que brillan en sus profesiones, ni tampoco realzar el hecho de haber tenido una mujer presidenta. La fecha conmemora la lucha de las mujeres en torno a la igualdad de derechos y si miro a mi alrededor, el sistema político actual nos hace un flaco favor. Los señores y señoras que componen la clase política también le temen al feminismo.

Tenemos un Servicio Nacional de la Mujer manejado por individuos cuya prioridad se relaciona directamente con la constitución tradicional de la familia. Con eso ya podemos irnos al carajo. No es posible que la planificación del ministerio esté compuesta de auspicios a talleres comunales de bordado y cocina, que muchas veces puede ayudar a generar algún tipo de ingreso de aquellas que son jefas de hogar, pero no pueden ser lo central. De esa forma no se iguala ninguna oportunidad, si lo fundamental es la educación. Y obviamente, el SERNAM no es el único cojo en este sentido.

Sin ir más lejos, las políticas de educación sexual en el país son paupérrimas, logrando sólo mayor segregación, por ejemplo, con la última campaña del VIH, la cual se centra en la realización del examen, transformándose, prácticamente, en un censo de ciudadanos infectados. Sumando esto con el nivel de ignorancia de una sociedad como la nuestra, temo el aumento del rechazo, la discriminación y el ensanche del gueto. Si pensamos a qué parte de la población realmente le ayuda en un 100% tener el conocimiento pleno del examen, se me vienen a la mente de inmediato las embarazadas. Existe un tratamiento durante la gestación que permite dar a luz un hijo sano, pero ¿dónde está esa información clara y realmente visible?

Hoy es el día de la mujer y sólo pienso que boten los ramos de flores a la basura, junto con los cursos gratis de automaquillaje y sus discursos paternalistas, porque al final, lo que necesitamos son leyes que protejan nuestro bienestar y el de nuestros hijos. Necesitamos leyes laborales que respeten el derecho a ser madres, Isapres que no nos quiten todo el sueldo por ser fértiles, sueldos iguales a los de nuestros pares hombres, medidas que protejan nuestros cuerpos y que nos permitan decidir qué hacer con él. ¿Por qué un sacerdote tiene que marcar mi vida completa con sus creencias? ¿Por qué un político tiene que decidir si yo debo o no tener un hijo? No tenemos por qué aguantar que un sistema que posee el control absoluto de nuestras vidas, además, pretenda meterse con nuestra moral. No se puede permitir la prolongación de las culpas.

Desde tiempos ancestrales el cuerpo de la mujer es un tema público. Si nos sumergimos en la historia podemos ver cómo en La Colonia la figura femenina se configuraba como la cura y la enfermedad de la raza. Y sí, en este período también existían los esclavos que servían a los aristócratas y los mapuches eran abusados en el sur del país. Oh no, espera ¡No hemos avanzado tanto! Los que piensan que la tecnología y los rascacielos son el ejemplo concreto de nuestra evolucionada sociedad, les informo: esos edificios no son tuyos, son de los que te mantienen endeudado y trabajando como zambo en una casa patronal.

Y es por esto que las personas le temen al feminismo. Porque, además de ser una resistencia más, una de sus misiones, para lograr una realidad igualitaria, es hacernos conscientes de nuestras mentes, cuerpos y miserias. Y en este tiempo, en el año 2012, hacerse cargo de los dolores representa un camino tremendamente horroroso. Aún así, tengo esperanza. Una vez que se parte, es más desgarrador retroceder que avanzar.

26 dic 2011

¿Quién le teme al post-feminismo? Lo que significa ser una feminista hoy en día


Encontré un artículo muy interesante (al menos para iniciar el debate) en la web de Forbes, acerca de cómo diferentes mujeres -activistas y otras destacadas en sus áreas- ven el concepto de feminismo hoy en día. Lo traduje completo, pero acá dejo el link por si alguien desea consultar el original.

***
Por Jenna Goudreau

A medida que fui creciendo, "feminismo" no era una palabra que se usara a menudo en mi casa. No es que no estuviese presente. Fui hija única de una madre soltera y trabajadora. Ella trajo a la casa el tocino -y los huevos- los cocinaba y luego explicaba la importancia del tamaño de las porciones. Desde mi posición, las mujeres eran inteligentes y maestras de sus propios universos. No necesitaba una palabra para definir mi realidad.

En la universidad, fui introducida académicamente al feminismo como la creencia en la igualdad de derechos y oportunidades para ambos sexos. Bueno, esa es la forma de vida norteamericana, pensé. ¿Quién no se llamaría a sí mismo feminista? Sin embargo, me di cuenta rápidamente que el término incomodaba a mis pares masculinos y horrorizaba a mis compañeras. Para ellos, la etiqueta era el equivalente a enojo, odio a los hombres y axilas peludas.

En su historia tortuosa y evolución constante, el feminismo ha tomado tantos significados políticos, culturales y profundamente personales que ahora, por identificarme como una feminista en los albores del 2012, me estoy sometiendo a mí misma a las definiciones que tienen los demás.

De vez en cuando me preocupo, me siento herida e incluso me enojo por sentirme presionada a enterrar mi pensamiento ¿Cuántas más omiten la palabra olvidando el legado o socavando a aquellos que siguen en primera fila?

¿Qué significa el feminismo hoy? ¿es todavía relevante? Decidí encuestar a personalidades que hayan desarrollado cambios en distintas generaciones -de la vieja guardia del movimiento de liberación de las mujeres a pioneras en los negocios y mujeres milenarias que reclaman y redefinen esto en la web. Las respuestas fueron mezcladas.

Para muchas, independientemente de la edad, el feminismo moderno mantiene sus raíces activistas basadas en la agenda. "Es revolución", dice Gloria Steinem, 77, la célebre defensora de los derechos de la mujer y co-fundadora de Ms.Magazine. "Las mujeres en el mundo siguen sufriendo de violencia, hacen la mayoría del trabajo y ganan menos del salario que debieran. Hemos recorrido un largo camino de concientización y se ha progresado, pero esto es sólo el comienzo".

"Yo lo llamo feminismos, en plural", declara Robin Morgan, 70, co-fundadora del Women's Media Center. "Para las mujeres en el hermisferio norte, los desórdenes alimenticios son un problema principal, pero para aquellas del hemisferio sur, este desorden significa no tener suficiente arroz en el plato. Así que el feminismo no tiene una definición acotada. Existe cuando alguien pelea por los derechos de las mujeres".

"Es el reconocimiento de que las mujeres son seres humanos con derecho a una participación integral en la sociedad", explica Irin Carmon, 28, antigua escritora de Jezebel y actual en Salon. "En la práctica, esto significa que se debe asegurar la libertad reproductiva, trabajar para prevenir la discriminación y la agresión sexual, además de crear un mundo de relaciones y alianzas que reflejen y promuevan la contribución de las mujeres".

Para otras, el feminismo es simplemente una teoría de sentido común acerca de la igualdad. "El feminismo significa que tanto hombres como mujeres puedan vivir su humanidad de forma plena", explica la actriz ganadora del Oscar Jane Fonda, 73. "Igualdad social, política y económica para las mujeres", declara Jessica Valenti, 33, fundadora de Feministing. "Pero el feminismo no es un monolito", añade. "Es un discurso que cambia constantemente".

Algunas otras usan menos la palabra que comienza con "f" y hablan acerca de qué significa ser mujer. "En el día de hoy, ser mujer se trata de tener opciones. Direccionar, administrar y amar a tu familia. Teniendo una opinión y haciéndola saber", dice Ursula Burns, 53, CEO de Xerox y la primera mujer negra jefa de una corporación norteamericana grande. De manera similar, la CEO de Frontier Communications, Maggie Wilderotter, 56, quien es parte del directorio de Xerox y P&G, cree que el feminismo de hoy en día presenta "toda una nueva forma de ser femenina", en la cual cabe la idea de ser un individuo capacitado en una profesión y al mismo tiempo cultivar un hogar.

Sin embargo, la mayoría de hombres y mujeres, parecen desinteresados en usar la palabra polarizante. Una encuesta de The Daily Beast realizada en el 2008, concluyó que -a pesar de la creciente frustración de las mujeres frente al trato injusto en sus lugares de trabajo, en política y en los medios de comunicación- sólo un 20% de ellas (todas las edades consideradas) se consideraban así mísmas feministas. Además, sólo el 17% de todas las encuestadas querían que sus hijas utilizaran esta etiqueta. En los últimos dos meses, USA Today ha publicado múltiples artículos, "¿Está el feminismo encima de la colina?" (una expresión que se utiliza para decir que algo o alguien llegó a cierto punto en su vida y que ahora sólo queda envejecer) y "El feminismo está evolucionando para una nueva generación", acerca de la complicada relación que tiene la gente joven con este concepto actualmente.

Carolyn Everson, 40, vicepresidenta de Soluciones de Marketing Global en Facebook, no se llama a sí misma feminista y dice que el término no es importante para las mujeres jóvenes hoy en día. "Ellas no quieren discutir si los hombres y las mujeres tienen igualdad de derechos, porque han crecido en un mundo de información y de democratización de oportunidades", dice Everson. "Ellas se preocupan al ver que hay muy pocas mujeres en cargos de poder, pero la mayoría de mis mentoras creen que las mujeres optan por no llegar a ellos".

Allison Wu, 17, líder de Minga, una organización sin fines de lucro, dirigida por jóvenes y dedicada a luchar contra el comercio sexual infantil, cree que el feminismo es "irrelevante" ahora y no se consideraría a sí misma parte del movimiento -"no porque no crea en la igualdad de género, sino porque me sentiría incómoda aceptando una palabra tan ajena a mí, cuyo significado no comprendo completamente", dice.

Esto no es una sorpresa para Steinem, quien a menudo es llamada "feminazi" por el comentarista político conservador Rush Limbaugh. Ella dice que la palabra tiene una historia de demonización, muy parecida a la del concepto "liberal". Wilderotter, además, nota que "ha adquirido la connotación de ser radical, de ir contra el estado de las cosas. De ser disruptiva". USA Today citó a estudiantes universitarias de veinte años, quienes creían que era poco atractivo de parte de una mujer hablar sobre feminismo y la que lo hiciera, ganaría la reputación de ser insistente, problemática o molesta".

Mirando hacia el pasado, la reportera de CNN Soledad O'Brien, recuerda varias iteraciones de feminismo en su vida. "Para mi madre e incluso mi padre, el feminismo era algo por lo que había que esforzarse por alcanzar", dice, señalando su entonces matrimonio interracial ilegal y seis niños de crianza feminista. "Pero para cuando estaba en la universidad, se convirtió de pronto en una mala palabra, negativa, fea e inapropiada".

La fundadora del blog activista Tiger Beatdown, Sady Doyle, 29, dice de su época: "Nosotros eramos la generación de contragolpe. Crecimos en medio de una ola de anti-feminismo y sexismo y, no importaba cuántos beneficios habían conseguido otros para nosotros, aún teníamos mucho por qué luchar".

Y, al parecer, el péndulo ha comenzado a balancearse hacia atrás, ya que la mentalidad de lucha feminista encuentra nuevas salidas en línea. "Ha sido interesante observar los medios sociales", dice la comediante Wanda Sykes, 47. "En algunos casos nos ha llevado hacia atrás, con el sexting y el material explícito. Luego, veo mujeres jóvenes empoderándose al crear organizaciones en Internet".

"Mucho sobre  feminismo está pasando en línea, particularmente en manos de mujeres jóvenes", reconoce la escritora feminista Valenti. "No necesitas buscar mucho para encontrar feministas jóvenes. Ve a los blogs, Tumblr, Twitter, clubes de escuelas secundarias y grupos comunitarios. Desde el activismo en línea a las protestas anti violación, la gente joven está a la cabeza".

Como ha sido posible ver, recientemente en "El Renacimiento del Manifiesto Feminista", publicado en la revista New York, las feministas de los nuevos medios y la blogósfera centrada en las mujeres, han creado un nuevo vocabulario: Womanist, girrl, mujerista, liberadora de la mujer, activista en contra de la opresión.

"Yo me considero una feminista hip-hop", dice Latoya Peterson, 28, editora del blog Racialicious. "El término "feminista" es complicado para mí, principalmente, por razones de raza y clase". Sin embargo, las creencias subyacentes están siempre presentes. "A la larga, la idea es tener una sociedad equitativa y todos debieran estar dispuestos a respaldarla".

"Lo que algunas mujeres hacen a veces es decir 'No soy feminista pero...' y luego, todo lo que sale de sus bocas ¡es feminismo puro y furioso!", ríe un buen rato la activista Morgan. "Lo esencial: no me importa si una mujer quiere llamarse a sí misma ardilla, mientras pelee por sus derechos y los de otras mujeres".